La comunidad autónoma de Cantabria está situada al norte de la Península Ibérica y está bañada por el mar Cantábrico. Limita al norte con el mar Cantábrico, al este con el País Vasco, al sur con Castilla y León, y al oeste con el Principado de Asturias y León.
Esta autonomía posee dos zonas con unas características
geográficas claramente diferenciadas: el interior y la costa.
El accidente geográfico más importante del interior de
esta autonomía es la cordillera Cantábrica y, en contraposición,
los accidentes geográficos de la franja litoral más significativos
son el cabo Mayor y el del Ajo.
Las costas disponen de muy bellas playas, predominando el litoral escarpado
y con acantilados. El interior está dominado por las alturas
de Picos de Europa, siendo la mayor cumbre de la comunidad Peña
Vieja, de 2.613 m de altitud. Los ríos son cortos y caudalosos,
dada la elevada pluviosidad y el agua recogida del deshielo de la nieve
en las cumbres). Los más importantes son: el Agüera, el
Asón, el Miera, el Pas, el Besaya, el Nansa y el Deva (compartido
con el Principado de Asturias).
El Ebro, el río más caudaloso de la Península,
nace en Fontibre, pero tiene poco cauce en esta comunidad y pertenece
a la cuenca mediterránea. La geografía de esta comunidad
autónoma, asimismo, destaca del conjunto del resto de la Península
Ibérica por poseer el vértice hidrográfico más
importante de España: Peña Labrada, donde confluyen la
vertiente cantábrica, la cuenca del Duero y la del Ebro.
Cantabria es una comunidad autónoma uniprovincial, cuya capital
es Santander. La Diputación Regional de Cantabria es el máximo
órgano administrativo de esta comunidad autónoma, cuyo
Estatuto de Autonomía fue aprobado por las Cortes Generales Españolas
en el mes de diciembre de 1981.
El Parlamento de Cantabria está constituido actualmente por treinta
y nueve diputados. Los diputados del Parlamento son elegidos por un
periodo de cuatro años, así como el presidente de la Diputación
Regional.
En cuanto a las comunicaciones, tanto el tráfico de mercancías
como el de pasajeros del puerto marítimo de Santander es significativo
y, así, destaca la conexión regular con el sur de Gran
Bretaña. Así mismo, el aeropuerto, ubicado en Santander,
presenta unas excelentes infraestructuras adaptadas al flujo de turismo
creciente. Las carreteras y/o el ferrocarril conectan todos los núcleos
urbanos de la comunidad, siendo especialmente utilizados los que unen
todas las poblaciones de la costa.
La red de carreteras se articula en dos ejes. Uno, a través de
la Autovía del Norte que llega hasta Bilbao, y que facilita las
comunicaciones entre las poblaciones cántabras de Cabezón
de la Sal y Torrelavega con Castro Urdiales y Ontón. El segundo,
que une Santander y Torrelavega con Reinosa, en dirección a Burgos.
Cantabria se distingue por presentar aspectos característicos
del clima atlántico. Este clima se reproduce, tanto en las zonas
del interior como de la costa, con sensibles variaciones, a tenor de
los aspectos geográficos. El clima atlántico, templado
y húmedo, es generalizado en toda la comunidad, excepto en las
zonas del interior, donde queda modificado por la altitud. Las temperaturas
son suaves durante todo el año, excepto en las montañas,
donde se registran mínimas por debajo de 0º C y fuertes nevadas
en invierno.
La cifra de población de esta autonomía, según
los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 1 de
enero de 2001, después de la revisión del Padrón
Municipal, es de 537.606 habitantes. En este sentido, los datos de población
correspondientes a la capital, Santander, suman un total de 185.231
habitantes, según las mismas fuentes. El crecimiento demográfico
de Cantabria a lo largo del siglo XX se ha caracterizado por no ser
excesivamente significativo, a causa de las migraciones.
El número de habitantes, en 1900, alcanzó la cifra de
276.003, incrementándose hasta 530.281 en la última década
del siglo XX. La población de Cantabria, en su mayoría,
habita en núcleos urbanos. No obstante, esta zona de la geografía
española también se caracteriza por tener un poblamiento
disperso, diseminado en pequeños núcleos de población,
especialmente en el interior.
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Isla
de Mouro, playa de Somo |
Cantabria se enfrenta con las aguas del océano desde la alta
y accidentada plataforma de sus rasas litorales, hasta donde llegan
las estribaciones de las montañas. Allí donde la roca
resultó ser más blanda, logró el mar romper el
frente pétreo, hasta el punto de provocar el derrumbre de enormes
peñas y la segregación de promontorios y pequeñas
islas.
En aquellos lugares donde la tectónica y el trabajod e las olas
se combinaron con el efecto de las turbulentas aguas de los ríos,
la naturaleza construyó profundas rías y estuarios perfilados
por marismas.
Tan propicios resultaron esos lugares para sostener la vida humana,
que buena parte de la población se concentró en su entorno,
incidiendo más intensamente sobre él que sobre el resto
del territorio. No obstante, aún subsisten en Cantabria rías,
marismas, ensenadas y playas donde siguesiendo dueña la naturaleza,
casi sin estorbos.
Es tan fuerte y rotunda la presencia de lo natural en estas costas que,
aún en las zonas donde más se concentra la presencia de
los hombres y sus excesos, la belleza del paisaje se impone a los sentidos,
tal como ocurre en torno a Castro Urdiales, Laredo, Santoña,
Noja, la babía de Santander, Suances, Comillas o San Vicente
de la Barquera.