Palencia es la capital de una provincia de tierras variadas; al norte la Montaña Palentina, con alturas superiores a los 2000 metros; en el suroeste la Tierra de Campos, de inmensas llanuras; y al sur la comarca de Cerrato, con un paisaje dominando por ríos y arroyos que han dado lugar a numerosas cárcavas y vegas.
Recorrer cada una de ellas, es una fuente de placer para todos los que aprecian la belleza de la naturaleza en sus múltiples manifestaciones. Ubicada a 749 m de altitud, Palencia dista 240 km de Madrid y en 2005 contaba con 81.439 habitantes sobre una extensión de 94,71 km2. El clima es continental, con una amplia oscilación térmica. La temperatura media de enero es de 3,3 ºC y la de julio de 21 ºC, pero se llega a mínimas absolutas y hasta dos meses de heladas.
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LA OLMEDA. Conjunto del cuadro de Aquiles,
del mosaico de Oecus. |
La
presencia romana la encontramos en las Villas Romanas,
imprescindibles para el conocimiento de este mundo. En ellas se están
descubriendo desde restos humanos, restos de alimentos, hasta sistemas
de calefacción que nos hablan de cómo vivían nuestros
antepasados. Pero lo más llamativo son los mosaicos de las Villas
de Pedrosa de la Vega y Quintanilla de la Cueza (siglo IV d.C.), con
un estado de conservación excelente.
No podemos olvidar otro rasgo que individualiza esta provincia. Palencia
cuenta con la mayor concentración de
monumentos románicos
de Europa. Desde pequeñas ermitas a grande monasterios, que con
sus motivos arquitectónicos y decorativos, nos permiten obtener
un profundo conocimiento de este estilo arquitectónico. La Iglesia
de San Martín de Frómista, es el mejor representante del
arte románico en la provincia
El Camino de Santiago nos deja también su impronta.
El viajero que se acerque a él, quedará inagotablemente
sorprendido por los tesoros que encontrará a su paso.
El Canal de Castilla, obra de ingeniería hidráulica,
atraviesa las tierras palentinas. Construido en el siglo XVIII y con
un recorrido de 207 Km., sigue siendo de gran utilidad para la economía
de las provincias de Palencia, Valladolid y Burgos. Surcar sus aguas
en barca; recorrer sus márgenes en bicicleta, caballo o incluso
a pie, nos permitirá disfrutar de un paisaje, flora, y fauna
característica, así como conocer las diferentes localidades
por las que transcurre.
La
gastronomía, las tradiciones y el folklore
ocupan un lugar importante en la vida de esta región. La huerta
palentina, proporciona la materia prima para la elaboración de
uno de los platos más sabrosos y exquisitos, la menestra palentina.
El lechazo asado no se queda atrás y se convierte en un plato
de referencia. Como broche final, una repostería basada en la
harina que proporcionan las zonas cerealísticas, hojaldres, almendrados,
ciegas, galletas de Aguilar, etc.
Cuando la vida de trabajo es dura, hay que compensarla con celebraciones
ligadas al desarrollo de las labores. Así nos encontramos con
un calendario de fiestas que se suceden casi sin interrupción
a lo largo del año.. Fiestas de carácter gastronómico
como la Paella de Olleros del Pisuerga, o el Día del Cangrejo
de Herrera de Pisuerga. Otras de carácter religioso, aparte de
la a procesiones de Semana Santa, son el Auto de los Reyes Magos en
Paredes de Nava o el Bautizo del niño en Palencia capital. Y
alguna de carácter más civil como la parodia de Moros
y Cristianos en Dueñas.
Danzas típicas en honor de la patrona o patrón del pueblo
como la danza de la pata y el recuadro en la Vega de Saldaña,
la Jota de Cisneros o la Redondilla de Frechilla, completan este conjunto
de tradiciones.
Palencia capital por último, nos invita a disfrutar
de todas las posibilidades que ofrece. Sus calles, rincones, monumentos,
(donde destaca la Catedral Gótica), Iglesias. Sus Museos, zonas
verdes… sorprenderán a quienes la visiten. Un lugar para
vivir y para disfrutar de la vida.